Primero, tu seguridad
Antes de pensar en la avería, piensa en ti y en quienes van contigo. Un vehículo detenido en una vía rápida o en una curva es un riesgo, sobre todo de noche o con lluvia.
- Enciende las luces de emergencia (intermitentes) apenas notes que el vehículo pierde fuerza.
- Trata de detenerte lo más a la orilla posible, lejos de curvas y de subidas sin visibilidad.
- Si es seguro, baja del vehículo por el lado contrario al tráfico y aléjate de la calzada.
- Si tienes triángulos o chaleco reflectivo, úsalos. Coloca los triángulos varios pasos detrás del vehículo.
- Si hay heridos o hubo un choque, llama primero al 911.
Segundo, no intentes arreglarlo en el carril
Cambiar una llanta o revisar el motor a centímetros del tráfico es de las cosas más peligrosas que se hacen en una emergencia vial. Si no tienes un espacio seguro, es mejor esperar ayuda.
Tercero, llama y da los datos correctos
Cuanto más claros sean tus datos, más rápido se organiza la ayuda. Ten a mano:
- Tu ubicación exacta: una referencia (avenida, cruce, gasolinera) o tu ubicación compartida por WhatsApp.
- Marca, modelo y color del vehículo.
- Qué pasó: no enciende, se pinchó, chocó, se recalentó, se quedó sin gasolina.
- Si las ruedas giran y si la dirección responde.
- A dónde quieres llevarlo, si necesitas traslado.
Cuarto, confirma el servicio antes de que muevan el vehículo
Pide que te confirmen qué servicio harán, el valor y el tiempo estimado de llegada. Si tienes seguro vehicular, revisa si incluye asistencia; en ese caso el primer llamado suele ser a tu aseguradora.
Mientras esperas
- Espera fuera del vehículo y lejos de la vía si es seguro hacerlo.
- Mantén el teléfono cargado y con volumen.
- No permitas que el vehículo se mueva sin que sepas a dónde y cuánto costará.
- Cuando llegue la grúa, confirma con la persona que te llamó que es el servicio que pediste.